
Qué suerte tenemos de vivir bodas de esas que te dejan el corazón lleno y las cámaras rebosando de momentazos. No sabemos qué tienen las bodas de tarde, pero somos de la opinión de que todos sus atardeceres se visten de gala… y en este día, el sol se lució a lo grande.
Sobre ellos, pues qué decir. Encantadores y cercanos. De esas personas que te hacen sentir como uno más desde el minuto uno y que te dan todo lo que está en su mano. Pero no solo ellos; los invitados fueron pura alegría y cariño. Entre risas, abrazos y diversión, todo fluyó como si estuviéramos en una gran fiesta entre amigos (que, en el fondo, es lo que entendemos por bodas).
Ceremonia en la Iglesia de Santo Domingo, en Osuna
La Iglesia de Santo Domingo de Osuna es un templo del siglo XVI con mucha historia y un estilo elegante, donde su luz y amplitud nos facilitó mucho el trabajo. Nos quedamos con su “sí quiero” y con una lluvia de arroz al grito de “¡que vivan los novios!”.
Celebración en Cortijo Molino de Pavía
Tras la ceremonia, tuvimos la oportunidad de fotografiar por primera vez en una finca maravillosa: el Cortijo Molino de Pavía, en Écija. Y no solo es una finca ideal para el banquete, sino que también nos brindó un sinfín de espacios para las fotos de recién casados, un momento que personalmente nos encanta.
Hubo tiempo para música en directo, una entrada de lo más divertida a la cena y una fiesta que nos permitió poner un broche de oro a esta boda que tanto disfrutamos.
Al final, nos fuimos con la sensación de que no solo habíamos hecho muchas fotos, sino que habíamos sido parte de algo muy especial, y eso siempre es de agradecer.
Por eso somos unos afortunados, sin más.
Gracias siempre, Natalia y Paco.













